Desapariciones sin explicación, tesoros enterrados bajo siglos de silencio, leyendas de reinas que nunca abandonaron su trono… y la sombra persistente del apóstol Santiago atravesando la historia.
Todo ello converge en un único lugar, erguido como un vigía ancestral sobre Galicia: O Pico Sacro.
Mucho antes de que los senderistas marcaran sus rutas o los curiosos ascendieran con cámaras en mano, este monte ya era considerado un enclave sagrado. No por casualidad, sino por la acumulación de relatos que, como capas de niebla, han ido envolviendo su silueta con el paso del tiempo.
Uno de los testimonios más antiguos se remonta al siglo XV, cuando el Barón de Rosmithal dejó constancia de una inquietante costumbre: hombres y mujeres se adentraban en las entrañas del pico buscando redención. No todos regresaban igual… o al menos, no con la misma serenidad. El propio barón, decidido a seguir sus pasos, detuvo su avance al presenciar cómo uno de aquellos penitentes estuvo a punto de perecer en el interior. Aquel instante bastó para hacerle retroceder.
Siglos después, la pregunta sigue suspendida en el aire: ¿qué se esconde realmente bajo la roca?


