El sexto expediente apareció dentro de una caja de madera que Esteban Valcárcel utilizaba para guardar aquellos documentos que todavía no consideraba suficientemente importantes como para incorporarlos al archivo principal. No había ninguna fotografía en la cubierta, ningún número de expediente visible y tampoco aparecía el nombre del lugar donde se había producido el suceso. Solo una pequeña etiqueta pegada en un lateral contenía una anotación escrita a mano: «No estaba en los planos.» En el interior había cuatro hojas mecanografiadas, un plano antiguo de una casa de huéspedes, una pequeña llave de hierro y una fotografía en blanco y negro en la que aparecía un largo pasillo con varias puertas. Al dorso de la imagen, Valcárcel había escrito una fecha: 21 de octubre de 1926. Debajo había añadido una segunda anotación que parecía más una advertencia que una descripción: «Hay una habitación más cuando cae la noche.»
El caso había comenzado en una antigua casa de huéspedes situada en una localidad de la provincia de Segovia. El edificio había pertenecido durante décadas a una familia dedicada al alojamiento de viajeros y, aunque todavía conservaba buena parte del mobiliario original, llevaba cerrado casi dos años cuando una mujer llamada Mercedes Robles decidió ponerse en contacto con Valcárcel. Según explicó en su carta, uno de sus antiguos empleados había regresado al edificio para recuperar unos documentos y había descubierto algo que no podía explicar. La casa tenía seis habitaciones en la planta superior, exactamente las mismas que figuraban en los planos conservados por la familia, pero aquella noche el hombre había encontrado una séptima puerta al final del pasillo. No recordaba haberla visto nunca y, cuando intentó abrirla, descubrió que detrás había una habitación completamente amueblada. Sobre la cama había una maleta de cuero, en la pared colgaba un espejo antiguo y junto a una ventana había una pequeña mesa con una lámpara encendida. Lo más extraño, sin embargo, no fue encontrar una habitación que no aparecía en los planos, sino descubrir sobre la mesa una fotografía de la propia casa tomada muchos años antes.


