sábado, 21 de marzo de 2026

La ruta del Matamendigos 5: ¿Enfermo o endemoniado? Un análisis histórico, psicológico y simbólico

 


El caso de Francisco García Escalero, conocido como el “Matamendigos”, sigue siendo uno de los episodios más inquietantes de la historia criminal reciente de España. Sus actos generaron horror, fascinación y una serie de debates sobre la naturaleza del mal: ¿eran producto de una mente enferma o de fuerzas que escapan a la comprensión humana? Este artículo explora su historia, el contexto social en el que vivió y las posibles interpretaciones de su conducta, desde la enfermedad mental hasta las narrativas esotéricas que la cultura popular ha construido a su alrededor.

Memorias de guerra (Gandesa y Coll del Moro)

A las 00:15 horas de la madrugada del 25 de Julio de 1938 daba comienzo una de las batallas mássangrientas y decisivas de la guerra civil española. El ejército republicano atravesaba las defensas nacionales desde Mequinenza y Amposta. Miles de hombres avanzarían en silencio aquella noche hasta atravesar la linea enemiga. Durante casi cuatro meses, hasta el 14 de noviembre de aquel mismo año, se desarrollaría en aquellas tierras uno de los encuentros más decisivos de la guerra.... La batalla del Ebro.

La Ruta del Matamendigos (parte 4) Locura y Muerte



“El arrebato del matamendigos es tan pulsión sexual y golpe de ira como el mordisco con el que Ted Bundy firmaba las obras, la extracción brutal del útero que practicaba Chikatilo o el paso por la sartén de la novia de Zepeda. En ese proceso evolutivo de degradación y oscurecimiento de la personalidad que implica adentrarse por este camino tortuoso, algunos de ellos pierden el juicio y se convierten en psicóticos”
Francisco Perez Abellán “Psicopatología extrema en los anales del crimen”

domingo, 15 de marzo de 2026

La ruta del Matamendigos (parte 3) El pozo de los despojos, tres cuerpos y una cabeza

Ya tengo los cuerpos. Quiero que me digas dónde están las cabezas.”
Gidi (Thazdi Graz) a Micki (Rotem Keinan) en “Big bad wolves”
 
Francisco tenía un segundo lugar favorito para la comisión de sus crímenes. Una pequeña vaguada situada en la tapia trasera de la Iglesia de Santa Gema Galgani de la C/ Arturo Soria de Madrid, en la intersección con la parte superior de la Cuesta del Sagrado Corazón, donde también se refugiaba a veces para dormir. En la actualidad, ese lugar lo ocupa la embajada de un importante país de Oriente Medio, por lo que la capacidad que hemos tenido de realizar trabajo de campo en la zona se ha visto extremadamente limitada al estar restringido el acceso. Pues bien, en el descampado se ubicaba un pozo de aproximadamente unos 22 metros de altura a donde Francisco arrojaba sus víctimas. Si el cementerio era el lugar del “fuego” (allí quemó a Mario y a Víctor), el pozo era el lugar de “el sonido”. Al parecer le gustaba arrojar los cuerpos y esperar los tres segundos que tardaban en impactar contra el fondo para escuchar ese ruido Además en esta ubicación modificó su técnica, ya que añadió la evisceración, posiblemente para aligerar el peso de los cuerpos y poder transportarlos más fácilmente hasta el abismo. Aquí, aunque no fueron encontradas nunca, se presume que pudieran haber acabado las cabezas de Paula (la prostituta asesinada en San Fernando de Henares ) y de Mari la prostituta que mato en la calle García Noblejas (cuyo crimen os relataremos en el próximo capítulo) y en sus profundidades con seguridad se perdieron no menos de tres cadáveres. Respecto de las cabezas, subsiste la duda porque respecto de la primera de ellas nunca dio explicación clara de donde la abandonó solo dijo que la arrojó a la basura, en cuanto a la segunda, después de haberle acompañado metida en una bolsa de “el Corte Inglés” durante varios días, según sus palabras acabo siendo arrojada a este foso. La misma sin embargo nunca fue encontrada y si añadimos a ello la circunstancia de que el primer asesinato que ejecutó en las proximidades del pozo aconteció ya en 1990 (tres años más tarde de las primeras decapitaciones) nos hace pensar que cuando acometió sus primeros crímenes el asesino no conocía aún esta “guarida”, por lo que no está nada claro que este fuera el final de las cabezas.

La Ruta del "Matamendigos" (parte 2) Los crímenes del camposanto

 
“Quien a mal sirve, siempre será mendigo” Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

El cementerio de la Almudena siempre ejerció una fascinación sobre Francisco García Escalero. Desde la edad de 6 años, frecuentaba el cementerio, para evitar las tremendas palizas que su padre le propiciaba a correazos para tratar de corregir sus ausencias a la escuela. Su madre que trabajaba de limpiadora en una empresa, y su padre, que era albañil no le podían acompañar al colegio y esta circunstancia era aprovechada por Francisco para escaparse. Por la noche para tratar de evitar los golpes que le esperaban en casa, se refugiaba en el cementerio hasta que esta circunstancia se convirtió en una costumbre. No obstante de poco le valía esta estrategia a Francisco, su progenitor aquejado de artrosis, ya no podía ir a la obra y en casa le esperaba un amanecer de correazos e insultos. Golpes e imágenes de muerte que se fueron fijando poco a poco en el subconsciente de Escalero.
Ya os hemos narrado como en la Avenida de Daroca cometió el primero de sus crímenes importantes, la violación de una joven junto con otros tres delincuentes en presencia de su pareja a la que habían maniatado. Diez años en prisión, y al salir de ella intenta reinsertarse en la sociedad sacándose el carné de conducir para convertirse en transportista. Pero su cabeza ya albergaba “algo” que le impedía concentrarse. No logra recordar las señales de tráfico, empieza a frustrase por esa imposibilidad y a volverse agresivo. No tiene amigos ni familiares que puedan ayudarle a encontrar trabajo y empieza a mendigar. Vuelve al cementerio y empiezan a invadirle ideas obsesivas de suicidio. Había nacido “el matamendigos”

sábado, 14 de marzo de 2026

La Ruta del "Matamendigos" (parte 1) El asesino del cementerio


“Ante todo hay que tener clara la distinción entre desorden mental y pecado. En el mal moral una persona opta por hacer el mal. En la patología mental la capacidad de raciocinio se ve alterada y la mente llega a conclusiones erróneas. La distinción entre ambas realidades es nítida y clara, pero el problema comienza cuando el mal, llevado a sus peores extremos, acaba por deformar a la razón. La razón se ve lentamente deformada por la voluntad hasta que al final los razonamientos de la mente están oscurecidos y degradados. La persona acaba firmemente convencida de que está haciendo lo que debe, o de que es inocente”
“La enfermedad de desdoblamiento de personalidad tiene una causa natural,  la posesión tiene su causa en el Diablo”
“Mucha gente me pregunta si los asesinos en serie no estarán en realidad posesos. La respuesta es sencilla, unos son meros enfermos, los menos pueden estar posesos y otros ni están enfermos, ni están posesos”

José Antonio Fortea Cucurull   “Tratado de demonología, manual de exorcistas”