Archivo de Esteban Valcárcel. Octubre de 1926.
Documento recuperado: soporte sonoro sin catalogar.
Procedencia: desconocida.
Fecha estimada de recepción: 23 de octubre de 1926.
Advertencia original: «No reproducir. No copiar. No destruir».
La caja llegó al despacho de Esteban Valcárcel la mañana siguiente a su regreso de la estación de Valdemora del Norte. No la entregó ningún mensajero ni apareció junto a la correspondencia habitual. Cuando el investigador entró en la habitación, encontró el objeto sobre su escritorio, colocado exactamente en el centro de la mesa, entre el informe ferroviario y la fotografía que había tomado frente a la casa de San Roque. Era una caja metálica, rectangular, de bordes ennegrecidos, cerrada con dos pequeños cierres de latón. No llevaba remitente ni etiqueta de inventario, aunque en la tapa alguien había grabado una advertencia con letras irregulares: «NO REPRODUCIR». Debajo aparecía una segunda inscripción, más pequeña: «Si ya ha escuchado las otras, esta no es para usted». Valcárcel examinó la caja sin abrirla. Recordó la novena grabación, el aparato que había funcionado sin soporte y aquella voz que le había pedido que impidiera que la última reproducción llegara a su término. Recordó también el diario de Mateo Salcedo, la llamada de las 03:06 y el tren que había esperado su identificación sin conseguir que respondiera. Cada documento parecía conducirlo hacia otro, como si el archivo estuviera construyendo un recorrido del que no podía apartarse sin perder una pieza esencial. La caja metálica no era una excepción. Junto a uno de los cierres encontró una pequeña etiqueta de papel con el número 24 y el símbolo triangular. En el reverso, escrita con su propia letra, había una frase que no recordaba haber redactado: «Esta vez, escuchar no es investigar. Es participar». El investigador guardó la caja en un armario y dedicó varias horas a buscar referencias sobre el soporte. No encontró ninguna. Los registros de su colección no mencionaban un objeto semejante, y las etiquetas de las ocho grabaciones anteriores no contenían indicaciones que permitieran identificar su procedencia. La caja tampoco tenía polvo, arañazos recientes ni marcas de transporte. Parecía haber sido fabricada hacía décadas y conservada en un lugar seco, aunque el metal estaba frío al tacto y desprendía un olor tenue a humedad. Al examinarla con una lupa, Valcárcel descubrió una serie de números grabados en la cara inferior: 03:06, 23:17 y 31. Los tres aparecían separados por pequeñas líneas, como si formasen parte de una secuencia. En una esquina había una cuarta cifra, casi borrada: 004. El investigador reconoció el número del expediente de la llamada telefónica y sintió que una inquietud nueva se abría paso entre sus sospechas. Hasta entonces había considerado que los documentos eran pruebas de acontecimientos relacionados, pero aquella caja parecía reunir las referencias de varios expedientes antes de que él hubiera decidido clasificarlos. No se limitaba a conservar información. Parecía saber qué información debía encontrar.
A primera hora de la tarde, Valcárcel visitó a Tomás Luján, el archivero que lo había acompañado a la casa de San Roque. El joven escuchó la descripción del objeto y aceptó ayudarlo a examinarlo, aunque insistió en que no debían abrirlo sin conocer antes su contenido. Tomás había trabajado con cilindros de cera, discos de gramófono y otros soportes sonoros utilizados en archivos privados, pero nunca había visto una caja diseñada para contener una grabación sin identificar. Le llamó la atención que los cierres no estuvieran oxidados y que el metal conservara una temperatura más baja que el resto de los objetos de la habitación. También observó que la tapa no estaba sellada, aunque la advertencia parecía indicar que alguien había querido impedir su apertura. Valcárcel le preguntó si conocía algún procedimiento para examinar el contenido sin reproducirlo. Tomás respondió que, si el soporte era un cilindro o un disco, podrían inspeccionarlo visualmente y determinar su estado sin ponerlo en funcionamiento.



