Los médiums: intermediarios con el más allá
El término médium proviene del latín medium, que significa “intermediario”. Y esa es, precisamente, la esencia de su función: servir de puente entre el plano espiritual y el mundo material.
Un médium asegura poder canalizar mensajes de entidades espirituales, ya sea de difuntos, guías o presencias no humanas. No se limita a sentir la energía de un lugar, sino que establece un diálogo con el más allá, transmitiendo mensajes o dejando que esas presencias se expresen a través de él.
Tipos de médiums
Dentro de la parapsicología y el espiritismo se reconocen varias clases:
De efectos físicos: provocan fenómenos tangibles como golpes, raps o movimientos de objetos.
De incorporación o trance: permiten que un espíritu utilice su cuerpo para hablar o actuar.
Psicógrafos: practican la escritura automática bajo influencia espiritual.
Parlantes: transmiten mensajes verbales.
Videntes: aseguran ver entidades o escenas del más allá.
Auditivos: escuchan voces o sonidos espirituales.
Psicopómpicos: acompañan almas para cruzar al otro plano.
Sanadores: canalizan energías curativas.
Intuitivos: reciben pensamientos o impresiones sutiles.



