Las apariciones marianas en San Lorenzo del Escorial, presuntamente ocurridas a partir de 1981, han sido objeto de devoción para muchos y de escepticismo para otros. La vidente, Amparo Cuevas, aseguró haber recibido mensajes de la Virgen instando a la oración y al sacrificio. Desde entonces, miles de peregrinos han visitado el lugar conocido como Prado Nuevo, creyendo en la autenticidad de estas manifestaciones. Sin embargo, la falta de reconocimiento oficial por parte de la Iglesia y las denuncias de manipulación han alimentado una controversia que persiste hasta hoy.
El Origen de las Apariciones
Amparo Cuevas, una mujer humilde y sin formación teológica, relató haber tenido su primera visión de la Virgen el 14 de junio de 1981. Según su testimonio, la Virgen le pidió la construcción de una capilla en el Prado Nuevo y llamó a la humanidad a la conversión. Estas revelaciones atrajeron rápidamente a fieles que creían en los mensajes divinos, lo que dio origen a un movimiento de fervor popular en la zona.
No obstante, desde el inicio, la Iglesia católica se mostró cautelosa. En los años 80 y 90, el Arzobispado de Madrid declaró que no había pruebas suficientes para confirmar la veracidad de las apariciones. A pesar de ello, los seguidores de Amparo continuaron organizando peregrinaciones y oraciones en el Prado Nuevo, desafiando las restricciones impuestas por la jerarquía eclesiástica.




