Archivo de Esteban Valcárcel. Octubre de 1926.
Documento recuperado: declaración de tres testigos y una fotografía familiar.
Lugar: Valdemora, provincia de Burgos.
Fecha del incidente: 22 de octubre de 1926.
Observación manuscrita: «Regresó con la misma ropa. Su familia había envejecido».
La primera noticia llegó a Esteban Valcárcel mediante una carta que no llevaba remitente. El sobre contenía una fotografía familiar, una declaración escrita por un médico rural y una hoja arrancada de un calendario de octubre. En la fotografía aparecían cuatro personas delante de una casa de piedra: un matrimonio de edad avanzada, una mujer joven y un hombre de unos cuarenta años vestido con un uniforme ferroviario oscuro. Los tres primeros miraban a la cámara con una expresión serena, aunque la mujer mantenía una mano apoyada sobre el hombro del hombre como si temiera que pudiera desaparecer de un momento a otro. Él, en cambio, miraba hacia un punto situado fuera de la imagen. En el reverso alguien había escrito: «La familia Montalbán. Valdemora, 1899». La declaración médica estaba fechada el 23 de octubre de 1926 y describía un suceso ocurrido la noche anterior: un hombre había regresado a una vivienda del pueblo después de veinticinco años de ausencia. Aseguraba llamarse Aurelio Montalbán, antiguo jefe de estación de Valdemora del Norte, desaparecido en febrero de 1901. Conocía a sus familiares, recordaba conversaciones privadas y podía describir habitaciones de la casa que habían sido reformadas durante su ausencia. Sin embargo, no parecía haber envejecido un solo día desde la fotografía. El médico había examinado sus manos, su rostro y sus documentos, pero no había encontrado una explicación que le permitiera determinar si se trataba de un impostor o del hombre que todos creían perdido. La declaración terminaba con una frase subrayada: «La familia afirma que ha regresado su hijo. El registro civil afirma que no puede regresar un hombre que nunca fue encontrado». Valcárcel reconoció el apellido inmediatamente. Aurelio Montalbán era el jefe de estación que había desaparecido en 1901, después de que una voz anunciara la llegada de un tren inexistente a las 23:17. Su nombre aparecía en el libro de incidencias de Valdemora del Norte, en la maleta encontrada junto al andén y en los documentos que el investigador había consultado durante su visita a la estación. Montalbán había dejado una carta sin terminar y una advertencia sobre un mensaje que nadie debía escuchar. Ahora, veinticinco años después, había regresado a la misma comarca, vestido con la ropa que llevaba el día de su desaparición. Valcárcel extendió la fotografía sobre la mesa y examinó el rostro del hombre. No había dudas de que se trataba de la misma persona que aparecía en la imagen de 1899, aunque el tiempo había transformado a los otros miembros de la familia. El padre tenía el cabello completamente blanco, la madre mostraba el rostro surcado de arrugas y la mujer joven era ahora una adulta de mediana edad. El hombre del uniforme conservaba la misma expresión, la misma postura y una pequeña cicatriz junto a la ceja izquierda. Valcárcel guardó la fotografía junto al expediente de la estación. Después escribió una pregunta en su cuaderno: «¿Ha regresado Montalbán o ha regresado algo que recuerda haber sido él?».



