Hoy tenemos el enorme placer y el privilegio de presentaros un trabajo de campo muy especial. Nuestro buen amigo Javier Garcia-Villaraco y su novia Sheila Díaz, realizaron esta investigación de campo hace ya algún tiempo y ahora nos han regalado la oportunidad de que todos disfrutemos de su magnífica labor. Estamos convencidos de que no será el último trabajo que compartamos por aquí de estos dos grandes amigos del Grupo Alpha. Muchas gracias compañero.
LA CASA DE LAS PALOMAS
No eran ni las 14:00 cuando el guardia de seguridad nos impidió el acceso al camino que lleva a las ruinas del Castillo de Alarcos, que era nuestro destino inicial. Este nos acompañó gentilmente hasta la salida mientras nos explicaba que las visitas se retomarían a las 17:00. Un hombre campechano que nos aconsejaba esa hora por hacer menos calor pero…en la estepa Manchega el sol aprieta hasta bien entrada la tarde. Nuestra intención era fotografiar y filmar las ruinas y quizá poner alguna grabación psicofónica, cabe decir que esto último lo tenía planeado como posible añadido, esta vez las voces no eran nuestro objetivo, únicamente un poco de turismo rural. Como no disponíamos de ese tiempo la visita quedó automáticamente aplazada así que el gendarme pacientemente esperó unos minutos a que fotografiara el paraje tan hermoso desde lo alto de la colina y la fauna campestre de la zona.
Desanimados, nos subimos al coche y bajamos el estrecho camino que nos devolvió a la carretera comarcal que lleva a Poblete, en la provincia de Ciudad Real. Una decisión se cernía ante nosotros, volvíamos hacia Carrión y Torralba de Calatrava, o bien tomábamos hacia la derecha, dirección Poblete. El sentido común y las ganas de culminar el paseo hasta allí con al menos una breve visita a Poblete nos empujó literalmente a girar a la derecha, ya con bastante hambre hacia esa hora… No habíamos recorrido ni 500 metros cuando divisamos el cartel en forma de flecha que nos señalaba la dirección hacia el pueblo, justo tras una curva. Ese tramo me pareció la mar de pintoresco, el camino hacía una ligera pendiente con una curva hacia la derecha y unos frondosos árboles a la izquierda. Me pareció una curiosa fotografía, y uno que no puede reprimirse ante una buena toma, paré el coche en la entrada de un almacén de grano y me dispuse a realizar unas fotografías.
Había tomado ya varias instantáneas cuando me fijé en algo que había tras los árboles y matojos altos como dos personas juntas. Una estructura grande y alta; claramente parecía un edificio abandonado. Acabé de tomar mis fotos y subimos de nuevo al coche, salimos a la carretera y a la llegada a la bifurcación, tomé hacia el lado contrario al que señalaba el cartel. Atravesamos un estrecho puente algo destartalado y al girar la cabeza pude ver que en efecto se trataba de una casa, pero el muro del puente impedía que viera poco más que el tejado, así que continué por el puente. Mi novia, algo extrañada no sabía que pasaba así que le dije que podríamos parar en la otra orilla para ver mejor de que lugar se trataba. Aparcamos el coche junto a una caseta de mantenimiento eléctrico y nos quedamos unos minutos en la orilla contraria a la casa. Fotografiando aves y fauna en general y allí estaba, majestuosa y enorme, una casa de estilo bastante antiguo, de paredes granates y ventanas hechas añicos. Pensamos que sería buena idea fisgonear un poco por dentro, a ver que historias tiene que contar, a ver que secretos guarda tal vez en su interior…Parecía que la salida había valido la pena.
Tuvimos que hacer un pequeño ejercicio de escalada y malabares para acceder al interior del recinto, pero una vez dentro la vista era impresionante. Una enorme casa de dos plantas se alzaba ante nosotros, con otra vivienda más modesta y pequeña adosada a nuestra izquierda –imagino que para el servicio- . El suelo de lo que un día imagino sería el jardín, estaba infestado de matojos y malas hierbas y bastantes cartuchos vacíos de escopeta. Estaba fotografiando uno de estos cartuchos cuando mi novia y acompañante de expedición pegó un sobresalto. –Creo que he visto a alguien en la ventana de la casa de al lado- dijo. Pero después de mirar un buen rato y varias fotografías a las ventanas no apareció nada. Seguramente la sugestión del lugar le jugó una mala pasada, pero lo que creyera ver ya la hizo estar inquieta toda la visita, y es que la sugestión es el peor de los compañeros que puedes encontrar en este tipo de visitas.
Comenzamos con una revisión a la estructura, al interior y, por si hubiera algún inquilino, lanzamos un saludo al aire bien alto al que solo responden algunos aleteos de palomas… Palomas, nunca imaginé que uno de los mayores engorros de mis expediciones me lo iban a dar estos alados animales. Y es que la casa estaba plagada de ellas. Tenían la casa literalmente tomada y desde que entramos, nos hicieron compañía. No podíamos verlas, pero sabíamos que estaban allí pues montones y montones de excrementos se acumulaban por todos los rincones de la casa. Solo se libraba a medias un estrecho pasillo libre de excrementos en el suelo que desfilaba sinuoso por el centro de los pasillos de la casa.
Todos sabemos que las palomas son portadoras de varios virus y enfermedades, varias de ellas bastante graves y que sus excrementos son bastante tóxicos así que decidimos no prolongar mucho nuestra visita a la recién bautizada como "La casa de las Palomas".
Continuamos nuestra visita por la planta alta, con el murmullo incesante de centenares de palomas sobre nuestras cabezas y el creciente miedo a ser bombardeado por alguna de ellas con espíritu bélico y su hora All bran, pero hasta ese momento se comportaban. Al llegar al descansillo de la planta de arriba, vemos una puerta entreabierta y justo a sus pies, una paloma estirada. Por la posición en la que está y recostada sobre la puerta diría que está muerta, he visto bastante en la ciudad donde es habitual verlas agonizar cerca de las aceras. Después de unos leves toques con el pie y certificar oficialmente su defunción la apartamos y proseguimos por las habitaciones dormitorio. La paloma debía llevar apenas unos minutos o pocas horas muerta, ya que aun conservaba la grasa en las plumas. Definitivamente la casa es suya, aquí nacen, viven y mueren ya que el suelo está plagado de cadáveres esqueléticos de palomas.
Al entrar en la primera habitación sobreviene el primer susto de infarto. Dos o tres palomas arrancan a volar por el interior de la estancia estrepitosamente justo cuando entramos provocándonos un sobresalto bastante considerable y que sin duda, esperamos que no se repitiera. Ya que la habitación está vacía y las palomas parecen no querer abandonarla y defienden su territorio con fiereza, cerramos la puerta y probamos en otra estancia. Vacía completamente pero con cierta calidez ambiental así que aprovechamos para hacer unas fotos y descansar de tanta paloma, pero nos dura poco el descanso porque dos kamikazes se lanzan al interior de la estancia y contra la ventana así que continuamos la visita, con las palomas cada vez más inquietas. El bombardeo es inminente.Sin duda este lugar hace tiempo tuvo que ser espectacular. Toda una casa pudiente de la que no hemos podido recabar apenas información, no sabemos si era un hotel, una casa particular, una residencia. Solo sabemos que sus nuevos dueños son sin duda las palomas, que han hecho de ese lugar su lugar de vida y muerte. Todas provinieron del mismo lugar, el palomar. El cual apareció en un tragaluz de la casa con un agujero en su maya de hierro hacia afuera, lo que nos hizo pensar que la desesperación de verse solas sin alimento ni agua las empujó a abrirse camino a través de la rejilla. Toda una proeza que culminó con la invasión de la casa entera. Una preciosa arquitectura y un emplazamiento estupendo hacen de este lugar el ideal para pasar una noche ya que el río fluye junto a ella y se puede escuchar desde el interior, lo que lo hace un lugar propicio para la captación de grabaciones parafónicas las cuales por motivos de tiempo no pudimos hacer pero que seguro que quienes pasen por allí, podrán hacer mientras visitan este interesante lugar cerca de las ruinas de Alarcos. Un lugar precioso cerca de Poblete al que la suerte quiso llevarnos ese día. Hasta pronto amigos.

Texto: Javier García-Villaraco
Fotografías: Sheila Díaz y Javier García-Villaraco
Edición y Maquetación: Dani
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