sábado, 20 de junio de 2009

Brihuega, sonidos de la guerra IV.


La última parte de nuestra visita a Brihuega nos permitió finalmente localizar los objetivos buscados. En efecto, uno de ellos la conocida como “Casa de los Tóbales”, antiguo molino no se sabe bien si de yeso, harinero o batán, si bien lo cierto es que como podéis observar en el reportaje fotográfico que os acompañamos, sin duda molino fue, ya que allí existió algún artilugio hidráulico movido por el agua del Tajuña.



Tras varias pasadas por la carretera finalmente conseguimos encontrar en la margen derecha de esta la silueta del edificio. Nos aproximamos con especial inquietud, ya que en este caso teníamos el presentimiento claro de poder encontrar algún vestigio de la confrontación, y un nuevo encuentro con el misterio. En efecto, sabíamos por los registros consultados que “ A primera hora de la mañana del 18 de marzo de 1937, una patrulla italiana de limpieza ha descubierto en un molino a la salida de Brihuega, sobre el Tajuña, a un audaz grupo republicano de espionaje que desde la mañana del día 10, ha transmitido al enemigo valiosas informaciones militares; los cuatro espías, encabezados por una bella maestra de 19 años, Consuelo Ortega, son fusilados allí mismo”.


Como de costumbre examinamos en primer lugar el perímetro, para acceder luego con cuidado al interior (el suelo está plagado de socavones). Intentamos realizar nuestras acostumbradas grabaciones, sin tener especial éxito como pudimos comprobar posteriormente. Pero eso sí, tras rodear las ruinas, localizamos la estremecedora imagen de los impactos de bala en la pared derecha del acceso principal al molino. Los orificios no aparecen en ninguno de los otros muros del edificio por lo que todo parece apuntar a que no se trata de un proceso de erosión / deterioro de la piedra, y la altura y agrupación de estos es compatible con la correspondiente a una ejecución En esta ocasión, además sí obtenemos una fotografía que podemos calificar cuando menos como inquietante. Se trata de un gran “orb” anaranjado que resalta contra la pared citada. La fotografía fue obtenida sin flash, y evidentemente podemos descartar una sobre exposición por contraluz ya que el disparo se dirigió contra el muro. Nuestro buen amigo, Manuel, director de la revista “Milenarios” apunta (aunque sin poder garantizar al 100% la misma) la hipótesis de que estemos ante el conocido como “efecto flare”. Flare en ingles significa llamarada , y con este término se conoce a la consecuencia indeseada por la cual aparecen uno o varios círculos luminosos en la fotografía . Se produce cuando los rayos del sol inciden directamente sobre la lente del objetivo , y la posibilidad de su aparición es mayor si se utilizan grandes angulares . Lo cierto es que en nuestro caso, se descarta totalmente la incidencia frontal del haz de luz ya que la propia pared fotografiada actuaría como “parasol”. Cabría pensar en una incidencia indirecta por rebote de rayo contra la misma , aunque esta posibilidad sin ser descartada, parece de difícil concreción, ya que tanto a nuestra espalda como a derecha e izquierda, el bosque era de especial frondosidad. Os acompañamos nuestro habitual reportaje fotográfico con objeto de que obtengáis vuestras propias conclusiones.




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La última etapa de esta primera jornada en Brihuega (volveríamos nuevamente pero para investigar algo muy distinto, en este caso sendos enclaves “de poder” que pronto tendréis en la página), nos llevó a descubrir lo que creemos se trata de un refugio militar y un almacén de munición. Encontramos a ambos tras localizar una serie de cuevas y una edificación semiderruída utilizada para guardar aperos de labranza. Como puede observarse, el acceso se realiza a través de unas escaleras resguardadas por un parapeto semicircular construido con bloques de cemento. Se llega al interior del mismo a través de un pasillo alargado, con suelo de cemento liso por el que se llega a una sala circular en la que podrían caber tumbadas un mínimo de tres personas.Aunque no somos expertos en materia militar, gracias a la ayuda de nuestro amigo, y a la consulta efectuada en la página “arquitectura de la guerra civil” la hipótesis de trabajo parece confirmarse. En efecto lo habitual es que estas edificaciones acogieran entre uno y tres soldados, que ocuparan posiciones estratégicas (la posición del nido de ametralladoras como se observa es privilegiada pues se domina todo el valle) y se construían para proteger posiciones importantes, en este caso uno de suministros. En la roca contigua a la cueva se observan las muescas horizontales propias del apoyo a una ametralladora, para así evitar que con la vibración originada por el retroceso se errara la ráfaga. Y por lo que al supuesto depósito de munición hace referencia, se trata de una construcción compartimentada en cemento armado, pero sin comunicación entre los mismos y sin accesos laterales sino únicamente superior. Puede observarse también los ganchos metálicos de la parte superior que debían de servir de anclaje para la cobertura del mismo. El registro parafónico de rigor nos deja algunos resultados interesantes (“venir-bunker” parece escucharse, y en otra “sin ti-¿por qué? – Nances”).


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Cansados por el trabajo realizado, tras comunicar a nuestro compañero y buen amigo Jordi el resultado de la jornada, regresamos a Madrid. No obstante el misterio no ha acabado, en el camino dejamos dos lugares mágicos que encontramos casi por casualidad……Cívica y el jardín de Peña de la Hoz. Pero esa será otra historia que esperamos compartir con todos en breve. Saludos de los miembros de Grupo Alpha .

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