lunes, 21 de septiembre de 2009

Grupo Alpha en las entrañas de Brihuega (Guadalajara).




Buenas tardes amigos

Hoy el Grupo Alpha quiere transportaros a varios años atrás, concretamente entre los siglos X y XI a través de nuestra visita al pueblo de Brihuega (Guadalajara), rodeado de misterios y de historia. Esta hermosa Ciudad amurallada con sus casas de piedra y sus muchísimas fuentes nos sumergen de inmediato en ese pasado en el que nos hemos propuesto indagar. Nuestro periplo en esta ocasión nos hará descender concretamente  hasta las entrañas de este precioso pueblo. Nuestro primer objetivo será por tanto, contactar con las personas que nos darán acceso a esa “otra Brihuega”, la enigmática, invadida por las sombras, por la leyenda y que tantas sorpresas nos deparará.

Las Cuevas Árabes (Así se conoce popularmente el lugar al que nos dirigimos) se encuentran en la Plaza del Coso, donde también se ubica el Ayuntamiento, están protegidas por una puerta de rejas que solamente nos permite vislumbrar la oscuridad que se nos avecina. Aunque esa no será nuestra entrada (generalmente es la vía por la que se hacen ocasionalmente los recorridos turísticos), nuestro acceso se produce por lo que podríamos definir como una “entrada alternativa” pocas veces empleada por el público pues entramos al recinto a través  mismo de una carnicería, concretamente la carnicería de los Hermanos Gutiérrez, situada a la izquierda de la entrada exterior de estas cuevas, en la misma plaza, pues ellos son los propietarios de esta belleza oculta y por un solo euro nos van a permitir viajar en el tiempo.





Nos presentamos previamente y tenemos un doble golpe de suerte, por un lado, el propietario del local se encuentra solo en ese instante, por lo que no puede lógicamente dejar de atender su negocio, por otro, esa misma circunstancia nos va a permitir iniciar nuestra aventura en completa soledad, decimos esto porque normalmente estas visitas son guiadas, pero a nosotros nos dejaron bajar sin problema ya que les comentamos a que nos dedicábamos y cuales eran nuestras intenciones y con una gran amabilidad nos abrieron la puerta para comenzar nuestro trabajo, descender a las profundidades de Brihuega y asombrarnos con todos sus secretos.



Ante nuestros ojos se presentan unas escaleras de piedra que permiten el descenso para avanzar sobre los pasadizos de arena, más bien oscuros a pesar de las luces tenues que tienen instaladas. La frialdad que se siente es impresionante encontrándonos de inmediato sumergidos en un auténtico laberinto de galerías en todas direcciones y bajadas que nos hacen incluso perder por un momento la orientación, la sensación claustrofóbica del lugar es impresionante os lo garantizamos.








Una vez en este laberinto silencioso, lúgubre y lleno de oquedades a los lados comenzamos a observar los detalles,  por ejemplo, en algunas de las galerías  existen grandes tinajas de barro que por su tamaño nos hacen preguntamos de que manera pudieron ser bajadas allí o si fueron hechas en su interior, pues son realmente descomunales en proporción al resto del espacio donde se encuentran. Continuamos caminando poco a poco, escuchando nuestros propios pasos sin atrevernos a levantar la voz por miedo a romper el descanso de los siglos allí acumulados, la sensación que sentimos fue como si nos estuvieran observando y escuchando pues el eco que producían nuestras propias voces hacía estremecer el ambiente, la genialidad de esta construcción nos hace imaginarnos también su empleo durante las diferentes batallas que a lo largo de la historia han tenido lugar aquí, sin duda sería sencillo despistar al enemigo o avanzar hacía él desde estos túneles, estratégicamente son sin duda todo un alarde y como decimos, tenemos el convencimiento por la documentación a la que hemos accedido de que cumplieron sin duda alguna una importante misión en los diferentes conflictos acontecidos.

Nosotros, imbuidos de la curiosidad que nos caracteriza no nos ceñimos al guión que nos habían marcado de seguir sólo por los pasadizos iluminados, más al contrario nos fuimos adentrando en lo desconocido, es decir dónde otros no han puesto los pies, avanzamos por galerías cortadas al paso para los visitantes y nos dimos cuenta que efectivamente allí no estábamos solos y así lo podréis comprobar por las grabaciones que hicimos, en esos corredores totalmente oscuros el frío era mucho más intenso que anteriormente, habíamos descendido ya casi tres pisos, aunque por las referencias que hemos podido obtener sabemos que estos corredores llegan en algunos puntos incluso, hasta las seis plantas de profundidad. La voz nos temblaba y la incomodidad se iba apoderando de nosotros dándonos cuenta de que habíamos bajado más de la cuenta, mucho más de lo que está disponible al público en general, teniendo que hacer uso de nuestras propias linternas para dotarnos de algo de iluminación. 







Nuestro viaje en el tiempo, o quizá la propia sugestión del lugar,  nos hizo poner en funcionamiento la imaginación, contemplando las sombras de los árabes con sus grandes capas, turbantes en la cabeza y sus prominentes barbas caminando por allí  de un túnel a otro pasando a nuestro lado como si los siglos no hubieran transcurrido, realmente las sensaciones allí son extremas y es fácil caer en esta sugestión e incluso, en el escalofrió debemos admitirlo.

Solo hemos visitado una pequeña parte de estas cuevas ya que según nos dicen los propios vecinos de la localidad,  todo el pueblo está horadado de ellas. No se sabe muy bien la fecha de su creación, unos dicen que son de la Edad Media, otros las datan en la época de los musulmanes, existen diversas hipótesis al respecto, decir eso si, que particularmente a nosotros ésta última teoría nos parece más acertada por las formas de construcción que pudimos contemplar.

Desde luego amigos Brihuega no deja indiferente a nadie ya sea por su interior como en esta ocasión o por su exterior, del que también os hablaremos un poco más adelante y que guarda también muchos secretos.  Lo cierto es que es uno de esos lugares en los que es sencillo sumergirse en la historia a cada paso que uno da y recordar, que lo que ella no te pueda contar, siempre tenemos la oportunidad de poderlo averiguar por nosotros mismos porque esa sin duda es la clave de todo este asunto.

Como siempre un placer amigos, esperamos que os haya gustado este pequeño recorrido tanto como a nosotros. Un saludo a todos. 


Estas son las inclusiones parafónicas que obtuvimos allí  y que han sido rigurosamente analizadas como siempre por nuestro inigualable compañero Jordi Bosch. Gracias amigo.




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